
Hoy comienza Arde Lucus, y mi ciudad, Lugo, se tiñe de nostalgia viajando a través del tiempo hasta los momentos de su fundación. Durante todo este fin de semana romanos y celtas volverán a transitar las callejuelas del centro amurallado de la ciudad celebrando una de las mejores fiestas temáticas a las que he asistido. Así, y con una ambientación fenomenal, los lucenses y aquellos que se acerquen a estas tierras, podremos disfrutar de carreras de cuádrigas al más puro estilo Ben Hur, visitar campamentos romanos, asistir a bodas celtas e incluso participar en subastas de esclavos.
Y para que todo esto goce de una magia increíble los asistentes también deberán aportar su granito de arena, disfrazándose y asumiendo el rol de un romano o un celta. Es por eso que, aunque yo este año vaya a ir disfrazado de celta (en realidad, como todos los años), me gustaría aportar a los que vayan de seguidores de Augusto una chuletilla con 10 mitos falsos sobre los romanos.
Pulgares hacia arriba
Aunque películas como Gladiator nos muestren que el emperador sentenciaba a los gladiadores con su pulgar (arriba vive, abajo muere), en realidad no se hacía así. Concretamente, el gesto del emperador sería el de alzar su mano con la palma estirada, a favor de la vida del luchador, o cerrada, condenándolo a muerte. Si un gladiador mataba a su contrincante antes de que el emperador lo permitiese, éste sería sometido a juicio por asesinato.
Atia
La serie televisiva producida por la cadena BBC “Roma” abarca muchos años del Imperio Romano, por lo tanto es incuestionable que ciertos personajes como Atia, la mujer de Augusto, tengan su propia trama. Desgraciadamente, la serie trata de una manera bastante impune a Atia, describiéndola como una mujer pecadora y amante de Marco Antonio, ambas cosas rotundamente falsas.
El vomitorium
Mucho se ha hablado de los grandes banquetes romanos. De hecho, existe al falsa creencia de que el vomitorium era un lugar destinado a que los presentes pudieran vomitar cuando tuviesen el estómago lleno, para posteriormente seguir deleitándose con los gratos manjares. Aunque en realidad, el vomitorium era una especie de corredor existente en los anfiteatros que tenía como finalidad facilitar a los espectadores el acceso a los asientos.

El Latín
La mayoría de los que, como yo, hayan tenido que estudiar Latín Clásico en el instituto lo recordarán como una asignatura innecesaria. Y es que no es para menos, porque ni si quiera los romanos hablaban Latín Clásico, sino que hablaban el denominado Latín Vulgar, que es el verdadero precursor de las lenguas romances y guarda bastantes diferencias con el Clásico. De hecho, en algunas zonas del este del Imperio, los romanos hablaban directamente Griego; y no sólo eso, sino que a partir del siglo IV el Griego reemplazó al Latín como idioma oficial en estas zonas.
Los plebeyos
En la actualidad, cuando hablamos de plebeyos nos referimos a gente de las clases pobres y marginadas, pero en Roma englobaban a todas aquellas personas que no eran patricios, una especie de nobleza de raza formada por los descendientes de los creadores de las treinta curias primitivas de Roma.
El uso de la toga
Excluyendo a los soldados, la mayoría de nosotros crecimos imaginándonos a los romanos vestidos con túnicas y togas (influenciados en gran medida por la televisión), pero realmente es una prenda bastante poco común. Sólo se la ponían en momentos especiales, por lo que se podría tomar como una ropa de gala (como aquí podría ser el traje y la corbata). De hecho, una gran cantidad de romanos sólo vestían toga cuando morían.
La invasión de Cartago
Existe una creencia popular en la cual se describe que, cuando el Imperio Romano conquistó la ciudad de Cartago, llenaron sus campos de sal para impedir que brotase alimento alguno. Pero en realidad la invasión se limitó a entrar en cada una de las casas matando o esclavizando a los ciudadanos, para luego quemarlas y reducir así la ciudad entera a cenizas.
Et tu, Brute?
Aunque, a través de su obra Julio César, Shakespeare nos hizo asumir que las últimas palabras del famoso emperador fueron “Et tu, Brute”, en realidad lo que dijo fue algo como “Και συ Τέκνον”. Efectivamente, estas palabras fueron dichas a Brutus, pero su significado es incierto, aunque se cree que quería decir algo similar a “Tú serás el siguiente”.

Todos los gladiadores eran hombres
Otra herencia desafortunada de las producciones de Hollywood. En Roma también había cabida para las luchadoras, que en realidad llamaron “gladiatrix”. El primer documento que habla sobre este hecho data del año 37 - 68 D.C. durante el mandato de Nero, pero posiblemente ya formasen parte de las batallas del Coliseo bastante antes. Y aunque el emperador Severo prohibió su participación en las luchas, esta norma era ignorada en muchos casos.
Nero escapó mientras Roma se consumía en llamas
La mayoría de historiadores creen que el emperador no se encontraba en ese momento en Roma. En realidad se debía de encontrar en Anzio, una pequeña población a 50 kilómetros al sur de Roma, cuando el fuego comenzó a propagarse desde las tiendas que ofertaban productos inflamables, aunque Nero culpó a los cristianos, contra los que emprendío una caza para echarlos, literalmente, a los perros, quemarlos vivos o crucificarlos.

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Arde Lucus 2008
Arde Lucus
Arde Lucus. Fiesta en Lugo volviendo a la época romana
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