Como muchos ya sabreis, tengo alguna fijación por algunos aspectos de la cultura nipona, lo que me lleva a investigar más sobre este país y sus costumbres. Un día, me comentaron que en Japón vendían bragas usadas e incluso había máquinas expendedoras para tal efecto. Mi curiosidad me hizo indagar sobre el tema y descubrí que era cierto.
Este tipo de negocio se conoce como burusera, ブルセラ (buru, pantalón corto usado en actividades físicas; sera, uniforme de colegiala), y parece que lleva extendiéndose por las tierras niponas desde hace más de un siglo. De hecho, en los clubes privados de Japón, las empleadas utilizan diversos uniformes para satisfacer la atracción que los clientes sienten hacia este tipo de vestimentas.
Pero la obsesión por la ropa interior propiamente dicha va mucho más allá. Existe un término acuñado para esas situaciones donde a las chicas se les ven las bragas (ya sea en unas escaleras, en un puente, etc): panchira, パンチラ (que viene de la palabra inglesa panties). Este hecho se ha reproducido en miles de mangas y animes (¿Quién no recuerda a Chicho Terremoto?).
En Japón, tal es la atracción por la ropa interior que hay jóvenes que se dedican al robo de ropa interior femenina (shitagi dorobo, 下着ドロボ). Normalmente la consiguen por medio de tendales de pisos bajos, lavanderías o incluso llegan al extremo de despojar directamente la que la víctima esté llevando en ese momento. Más tarde, esta ropa interior será usada como objeto fetiche, gracias al cual podrán imaginarse a la antigua portadora.

Obviamente, faltaba explotar esta obsesión por la ropa interior para convertirla en negocio. Multitudes de tiendas de todo Japón comenzaron a vender ropa interior femenia usada hace casi dos décadas. Incluso se comenzó a ver muchas máquinas expendedoras que sólo vendían bragas usadas, pero este tipo de venta se vió ilegalizada en el año 1993. Aún así, y tras ver el increíble éxito de este nuevo negocio y la multitud de revistas de moda que basaban su contenido en mostrar la ropa interior y hablaban de estas nuevas tiendas, muchas colegialas comenzaron a vender sus bragas usadas, con el fin de complementar la paga mensual.
De esta manera la demanda de ropa interior se vería ampliamente cubierta. Las chicas interesadas en vender sus panties sólo tendrían que comprar unas bragas baratas, llevarlas durante unos cuantos días sin cambiárselas, llegar a la tienda y allí dárselas al dueño. Incluso se las pueden quitar en ese mismo momento, lo cual recibe el nombre de namasera, 生セラ (nama, fresco), y por lo que recibirán una cuantía extra. Normalmente el dinero que puede llegar a ganar una chica ronda entre los 2000 y 4000 Yenes, pero existen particularidades que pueden hacer que el valor se incremente: si las lleva mucho más tiempo (por lo cual el olor será más fuerte e intenso) o si llevan manchas de flujo vaginal o incluso menstruación.
Las bragas se envuelven en un paquete transparente y normalmente con una foto de la antigua portadora, colocando los panties de forma que la parte de la entrepierna, que conservará algunas manchas, quede a la vista del público.

Con todo lo que he dicho, lo más normal es creer que en este tipo de negocio participarían chicas de la clase baja, que con la venta de sus posesiones conseguirían un dinero extra que no les vendría nada mal; pero realmente, las chicas más interesadas en desprenderse de sus braguitas son aquellas que pertenecen a familias bastante acomodadas y que por no malgastar su tiempo en realizar cualquier tipo de trabajo para ganar una paga extra, deciden entregar su ropa interior a la multitud.
Pero el burusera actual recoge mucho más que la ropa interior femenina. Se pueden vender uniformes de colegiala, pantalones cortos de actividades físicas e incluso frascos de orina refrigerada. Además la publicidad juega un papel importante en el burusera, y se pueden ver información sobre este tipo de tiendas tanto en cabinas de teléfono, postes de luz, o en los buzones.
Tampoco los chicos se quedan fuera de este tipo de negocio, así que también se pueden encontrar tiendas donde los objetos a la venta son precisamente calzoncillos o pantalones de deporte usados por chicos.

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